Usamos cookies para mantener el sitio estable, recordar opciones basicas y entender que paginas resultan utiles. Puedes aceptar, rechazar o revisar la configuracion antes de continuar.
Cada pedido mayorista atraviesa una secuencia fija de controles antes de salir del depósito. La idea no es sumar pasos, sino que cada uno deje registro de qué entró, qué se movió y qué queda disponible para el próximo despacho. Estos son los tramos que aplicamos de forma habitual, con sus tiempos y sus límites.
El primer contacto define volumen, tipo de mercadería y destino. Si el pedido combina bultos sueltos con pallets completos, se separa la planificación desde el inicio para no mezclar criterios de estiba. En esta instancia también se confirma si la carga llega paletizada desde origen o si hay que rearmar sobre pallet propio.
Antes de comprometer una fecha de entrega, se cruza el pedido contra el inventario del depósito. Los conteos cíclicos por sector permiten saber qué posiciones están libres y cuáles bloqueadas por rotación. Cuando hay diferencias entre lo declarado y lo físico, se avisa antes de confirmar el despacho, no después.
El picking se organiza por pasillo y por orden de camión, no por orden de pedido. Los autoelevadores eléctricos trabajan en interiores y los equipos a combustión quedan para playa y patio. Cada bulto se escanea al salir de posición, lo que deja trazabilidad sin frenar el ritmo de carga.
La flota se asigna según ventana horaria, tipo de unidad y compatibilidad con la carga. Un camión que retira a primera hora condiciona la preparación de la noche anterior. Si el transportista cambia el turno, se reordena la cola de despacho y se avisa al cliente mayorista para que ajuste su propia logística.
Al salir la unidad se cierra la orden con remito, detalle de bultos y observaciones de carga. Ese cierre alimenta el inventario del día siguiente y deja registro para reclamos posteriores. Si algo no cuadra en destino, la trazabilidad del escaneo permite reconstruir el recorrido del pallet.
Para ver cómo se aplican estos criterios en casos concretos, revisá nuestro enfoque de trabajo o escribinos desde la página de contacto y coordinamos una primera evaluación del pedido.
El orden de trabajo que siguen los operadores de Khan Wholesale Logistics para recibir, almacenar y despachar mercadería de importación B2B en el corredor Paraná-Zárate.
Cada etapa deja un registro concreto: qué se recibió, qué se revisó y qué quedó pendiente para el turno siguiente. No hay pasos decorativos. Si algo no se puede cerrar en la jornada, se documenta y se retoma al día siguiente con la misma ficha de seguimiento.
Se recibe la carga de comercio exterior en el depósito privado, se verifica el precinto, se cuenta bultos contra el packing list y se asigna posición por pasillo según altura de estiba y rotación prevista. Los faltantes o daños se registran en la ficha de ingreso antes de liberar el contenedor al transportista.
La mercadería se traslada desde la playa de maniobras hacia las posiciones definitivas con autoelevadores eléctricos para interiores y equipos a combustión en patios. Se planifica la carga de baterías por turno y se evita el bloqueo de pasillos cuando ingresan varios camiones el mismo día.
Se incorporan lectores de código de barras en recepción y despacho, se implementan conteos cíclicos por sector y se integra un WMS básico para trazabilidad. El objetivo es reducir diferencias de stock sin detener el despacho diario hacia los clientes mayoristas.
Se arma la hoja de ruta diaria con los pedidos confirmados, se asignan camiones por volumen y destino, y se controla la salida contra remito. Los despachos que no se completan en la jornada quedan documentados para el turno siguiente con la misma ficha de seguimiento.
Se analizan tiempos de descarga, exactitud de inventario y ocupación de posiciones por pasillo. Con esos datos se reordena el layout de almacenamiento, se reasignan sectores de mayor rotación y se ajusta la dotación de autoelevadores por turno.